martes 26 de abril de 2011

La despedida

Cuando Patito se acercó, Ardilla estaba arriba en el árbol, oculta entre las hojas. Desde allí le habló.
Ardilla.- ¡Patito!
Patito.- ¿Donde estas, que no te veo?
Ardilla.- Estoy aquí entre las ramas. No quiero que me veas.
Patito.- No comprendo. ¿Por qué no quieres que te vea?
Ardilla:- Me voy.
Patito.- ¿Cómo que te vas?
Ardilla.- Si, Patito, me voy para siempre. Y quiero decirte algo antes de irme.
Patito.- ¡Qué te vas para siempre! ¡Qué triste es lo que me dices!
Ardilla.- Si, lo se. Para mi tampoco es fácil. Por favor te pido que me escuches y que luego dejes que me vaya.
Patito.- Te escucho.
Ardilla.- Patito, yo me enamoré de ti. Soñé que podría estar toda la vida a tu lado, compartiendo esos maravillosos momentos en los que estamos juntos. Ahora me he dado cuenta, que no es posible. ¡Somos tan diferentes! Yo soy una ardilla, inquieta, un día aquí, otro allá. No puedo estarme quieta ni un momento. Tu eres tranqulo, reposado. Quiero decir que a tu lado, he pasado los mejores momentos de mi vida. Nunca había sido mejor la vida hasta que estuve a tu lado. Ahora debo seguir mi camino y tu el tuyo. ¡Somos tan diferentes! Esperamos de la vida, cosas tan distintas. Adiós, adiós para siempre.
Patito:- Te vas así, sin mas. Sin que yo te diga nada.
Ardilla.- Ya todo está dicho entre nosotros. Ahora borraré todo rastro entre los dos, para que duela menos.
Patito.- Te equivocas. Si borras todo rastro entre nosotros, el recuerdo será más doloroso cada día.
Pero Ardilla, ya se había ido. Es posible que no le oyera y se fue borrando el rastro entre ellos.
Patito, se sentó en el suelo, y así estuvo horas y horas, sin hacer nada. Ni siquiera le apetecía nadar en las aguas del estanque que le miraban con guiños brillantes. Pasó el día, llegó la noche y Patito, seguía allí, sin moverse. Y pasó otro día entero y Patito, permanecía, allí sentado, sin esperanza...

sábado 2 de enero de 2010

Palabras para vivir mejor


Patito.- Hola Ardilla, feliz año 2010.
Ardilla.- Hola Patito, igual para ti! Que este año venga cargado de muchas buenas nuevas!
Patito.- Podemos darnos un beso de Año Nuevo?
Ardilla.- Un beso y un abrazo muy fuerte.
Patito.- Que lindo!
Ardilla.- Que proyectos tienes para este año Patito?
Patito.- Tengo varios proyectos.
Ardilla.- Cuenta patito, crees que pueda ayudarte en alguno de ellos?
Patito.- Claro, me puedes ayudar en todos, creo que debiéramos reunirnos para planificarlo todo muy bien.
Ardilla.- Bueno, pues cuenta conmigo!
Patito.- Que bien, con lo que me gusta contar contigo.
Ardilla.- Anda Patito, cuéntame de tus proyectos.
Patito.- Pues mira, con la cantidad de problemas que la gente tiene siempre, ¿no crees que deberíamos hablar de ello, abriendo ventanas, para que entre luz y se vea más claro?
Ardilla.- Me parece muy buena idea, ¿por donde podemos comenzar? Si no hay claridad la gente no se interesa.
Patito.- Eso, eso. Vamos a hacer una lista por orden alfabético. Por ejemplo a ver que se nos ocurre con la A.
Ardilla.- ¡AMOR!
Patito.- ¡Uy! ¿No crees que es una palabra muy manoseada?
Ardilla.- ¡Si, Patito! Igual a la gente le hace falta amor, recibir y dar amor. "Amaos los unos a los otros" puede sonar muy bíblico, ¿pero te imaginas como sería el mundo, si se hiciera realidad?
Patito.- Podríamos pensar en las muchas ocasiones que tenemos durante el día para dar amor y damos cualquier otra cosa. Nos situarnos en un día normal, por ejemplo, el lunes. ¿Que haces el lunes?
Ardilla.- ¡El lunes trabajo! Ya sabes cuánto disfruto de lo que hago, siempre procuro transmitir algo de alegría. ¡Alegría! ¡También empieza con A!
Patito.- Anotamos esa palabra. Dime, ¿qué es lo primero que haces al levantarte?
Ardilla.- Preparar el desayuno.
Patito.- ¿Y luego?
Ardilla.- Me alisto para ir a trabajar.
Patito.- ¿Usas espejo?
Ardilla.- Frente al espejo me doy el toque final: los aretes, el collar, el cabello. Pero ¿que tiene que ver todo esto con el Amor?
Patito.- ¿Le deseas un buen día a esa persona que ves en el espejo?
Ardilla.- La verdad es que no, siempre hago todo a correr que se me pasa la hora.
Patito.- Claro, ¿pues no crees que irá mejor el día si le sonríes y le dices algo bonito a esa persona que se ha pasado la noche contigo y que te mira del otro lado?
Ardilla.- Ahora que lo explicas, me parece una excelente propuesta, la pondré en práctica desde el próximo lunes.
Patito.- Pues mira por donde para comenzar, hemos reunidos tres Aes estupendas: Amor, Alegría, Autoestima.
Ardilla.- Excelente, así iremos pensando en todas las letras que faltan, ¿qué te parece?
Patito.- Bueno, en la A todavía nos podemos encontrar con palabras muy buenas. Yo tengo una magnífica en gallego.
Ardilla.- ¡Patito! Yo no sé gallego, ¡así no se vale!
Patito.- Pues aprendes, que es una palabra linda, atiende. Sobre lo que estábamos hablando... podríamos decir que una sonrisa en el espejo es suficiente para comenzar bien el día, que basta, etc. pues en gallego diríamos...
Ardilla.- ¡Dime!
Patito.- Espera Ardilla, no seas impaciente, que la impaciencia es mala compañera. "un sorriso o espello abonda" La palabra es "abonda"... que tiene la misma raíz que abundancia, abundante.
Ardilla.- ¿Y que tiene que ver "abonda"? No entiendo.
Patito.- Que es bonita. Abonda: suficiente, abundante, llena, basta y empieza por A.
Ardilla.- ¡También puede que exista abundancia de males! Abundancia de bueno como de malo.
Patito.- Pero entonces no empleamos lo bueno de abondo. Aquí hablamos de sonreír de abondo, alegría de abondo, amor de abondo, autoestima de abondo. Todo es energía positiva para andar el día. Son Aes de abondo para un buen día.
Ardilla.- ¡Oh! Bueno, si es así, estoy de acuerdo.
Patito.- Acuerdo... esa es otra buena palabra con A. ¿Sabes que es estar de acuerdo?
Ardilla.- Pues aceptar algo, decir que sí.
Patito.- Si, pero si vamos a las raíces latinas, la palabra dice algo más hondo. Acordar, es la preposición a más cordo.... cordo es corazón en latín. Así que acordar es sintonizar el corazón, ponerse de acuerdo afectivamente. Tenemos abundancia de palabras positivas para comenzar: amor... alegría... autoestimaabondoacuerdo. Con un comienzo así, cosecharemos un buen día.
Ardilla.- Me acordaré de todas estas palabras el lunes frente al espejo.
Patito.- Bien, y que todos tomen ejemplo... y veremos que el día puede ser estupendo... y por ahora "abonda", ¿no?
Ardilla.- ¡En cada encuentro contigo siempre aprendo algo nuevo! ¡Otro abrazo Patito!
Patito.- Y el próximo día... mas.

martes 13 de octubre de 2009

Buscando a Gregory

Entra Ardilla corriendo como una ardilla.


Ardilla.- ¡Hola Patito! ¡¡¡Estas de regreso!!!
Patito.- Si Ardillita, ya ves, he vuelto al calorcillo.
Ardilla.- Pero ¿donde anduviste?
Patito.- En el pais de Leprechauns
Ardilla.- ¿Qué es eso? ¿En qué lengua me hablas?
Patito.- Es un personaje famoso de Irlanda, una de sus leyendas
Ardilla.- ¡Ay! pues hablando de leyendas, ¡necesito un mago!
Patito.- ¿Ah si? ¿Y para que necesitas un mago? ¿Quieres hacer magia?
Ardilla.- ¿Viste que Gregory dejó un comentario? Pero no dejó su correo electrónico ¿y ahora cómo lo ubico?
Patito.- ¿Gregory? ¿Quién es Gregory?
Ardilla.- ¿No viste el mensaje que han dejado para Gaby? ¡Gregory es su primo!
Patito.- Voy a ver. Pues si, ¡este Gregory es un despistado! Me recuerda a esas personas que te llaman por teléfono y dejan recado en casa para que se les llame y no dan su número.
Ardilla.- Bueno, entonces ¡ayúdame a pensar cómo localizamos a Gregory!
Patito.- No se me ocurre otra cosa que llamarlo fuerte los dos al mismo tiempo.
Ardilla.- ¡Uy Patito! ¡Gregory vive en Texas, Estados Unidos! ¡Jamás nos escucharía!
Patito.- Yo creo que si gritamos los dos muy fuerte al mismo tiempo nos oirá. ¿Preparada?
Ardilla.- ¡Muy bien! ¡Preparada!
Patito.- ¡Listos! ¡Ya!
Patito y Ardilla.- ¡¡¡Gregoryyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!! ¡¡¡Contestaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Ardilla.- ¿Y ahora me siento a esperar?
Patito.- No hay otra. Supongo que no habrá que llamarlo en inglés
Ardilla.- Mientras esperamos, ¿por qué no me cuentas sobre Leprechauns?
Patito.- Los Leprechauns son unos duendecillos irlandeses que guardan inmensos tesoros. Si alguien es lo bastante listo para capturar uno, puede obligarle a que le entregue un tesoro.
Ardilla.- Entonces en lugar de encontrar a Gregory, ¡me gustaría encontrar un Leprechaun!
Patito.- Pues a ver si tienes suerte Ardillla; pero ¿para que quieres tú un tesoro si ya lo tienes?
Ardilla.- ¿Y tú como sabes que yo tengo un tesoro? ¡Patito, me sorprendes! ¡Quién te ha comentado de mi tesoro?
Patito.- Pero vamos a ver, ¿Tú y yo no somos amigos Ardilla?
Ardilla.- ¡Claro que lo somos! ¡Somos muy amigos!
Patito.- Pues ya sabes, quien tiene un amigo, tiene un tesoro
Ardilla.- ¡Oh, bueno, eso es muy cierto! ¡Yo pensé que alguien te había comentado de mi tesorito! Déjame también mantener mis secretos Patito, ¡no seas tan indiscreto!
Patito.- Punto en boca. Soy pico cerrado. Me voy a dar mi bañito. Hasta luego
Ardilla.- Chau Patito, yo me quedo esperando a que aparezca Gregory.

Y Ardilla se queda sentada esperando, mientras Patito se zambulle en el estanque pensando en lo del tesorito de Ardilla.

sábado 29 de agosto de 2009

De regreso

Patito está tumbado sobre la hierba mirando el cielo, ni le apetece nadar en el estanque, está sin hacer nada pancita para arriba y en eso llega gritando como una loca Ardilla.
Ardilla.- ¡Patito Patito!
Y Patito del susto sale disparado y se zambulle en el agua.
Ardilla.- Patito, soy yo, he vuelto.
Patito asoma su cabeza brillando con las gotas de agua
Patito.- Caramba, estoy soñando. Que lindo, sueño con Ardilla, la veo, como si estuviera aqui mismo
Ardilla.- Patito, que no es un sueño, que soy yo de verdad.
Patito.- No, no, eres un sueño.
Ardilla.- No soy un sueño, soy real. ¿Quieres que pellizque?
Patito.- No, no, eso duele.
Ardilla.- entonces sal del agua y te doy abrazo.
Patito sale del agua y se dan un gran abrazo.
Patito.- ¡Es verdad, has vuelto!
Y Patito da una voltereta en el aire. Ardilla está tan emocionada que llora y rie al mismo tiempo.
Patito.- ¿Sabes? Me gustas más que una mazorca.
Ardilla.- Y tu a mi, más que una avellana.
Patito le da un ala a Ardilla, y así, juntos, sentados a la orilla del estanque ven como se oculta el sol.

martes 25 de agosto de 2009

¡Regresé!

Queridos amigos:
Primero que nada debo agradecer sus comentarios interesándose en la separación de Ardilla y Patito. Por ese motivo me siento obligada a compartir con ustedes los últimos acontecimientos.
Aquel día, luego de la despedida con Patito, partí presurosa porque a nadie le gusta compartir lágrimas, ¿no? Mientras iba triste y desconcertada por el camino tropecé con una naranjita toda adornada de flores. No se imaginan la sorpresa que me pegué cuando de pronto empezó a llenarme de preguntas. ¿Me pasaba algo? ¿Estaba llorando? Al verla tan linda, espontánea e interesada por mi, me inspiró confianza y de pronto le estaba confiando mis dudas existenciales. Hasta ese momento yo había pensado que una ardilla nunca podría llegar a ninguna parte con un patito y por eso decidí marcharme. La naranjita me aconsejó que nunca dudara de lo que saliera de mi corazón y sabiamente terminó diciéndome esta frase "el corazón tiene razones que la razón no entiende". Al desperdirse me dió un abrazo luminoso y en ese momento decidí desandar lo andado y regresar.
Así que ya saben, no pude irme!!! Estoy de regreso!!! Hice caso a mi corazón y aunque quizás esta relación no lleve a ninguna parte, lo importante es caminar juntos, seguir adelante.

viernes 21 de agosto de 2009

Despedida

Ardilla llama ugentemente a Patito.

Ardilla.- Patito, tengo que decirte algo importante.
Patito.- Caramba Ardilla, te has puesto muy seria.
Ardilla.- Es que es muy serio lo que tengo que decirte.
Patito.- Está bien, pongo toda mi atención. Dime.
Ardilla.- Ante todo quiero que sepas que estuve muy a gusto contigo todo este tiempo.
Patito.- Yo tambien lo estuve contigo, has sido una compañía excelente.
Ardilla.- Por eso mismo, me duele más lo que tengo que decirte.
Patito.- Caramba, me estoy poniendo muy nervioso.
Ardilla.- Lo que tengo que decirte Patito es... que me voy.

Ardilla no puede seguir, parece muy emocionada.

Patito.- ¿Qué te vas? ¿Cómo que te vas?
Ardilla.- Me voy Patito, no me lo hagas más dificil, dame un abrazo.

Ardilla y Patito se abrazan. Luego, Ardilla se va corriendo y Patito la sigue con la mirada, desolado.

viernes 19 de junio de 2009

Diálogos en camino - Reencuentro

Patito y Ardilla se abrazan alborozados, despues de bastante tiempo sin haberse visto. Ardilla suelta alguna lagrimita y Patito la acaricia con su ala derecha, mientras la izquierda se la lleva hasta el pico en aire muy pensativo.

Ardilla.- Patito, cuanto tiempo sin verte. Te extrañé un montón.
Patito.- También yo te eché de menos Ardilla. Han pasado muchos días sin verte.
Ardilla.- Es que ademas del viaje a Zambia te has dado una desaparecida de nuez y almendra.
Patito.- Es bien cierto. Tuve bastantes quehaceres ¿sabes? Tenía muchos pendientes.
Ardilla.- ¿Ah, si? ¿Te regalaron muchos pendientes en Africa?
Patito.- No te burles Ardilla. Tu ya sabes a que me refiero.
Ardilla.- Bueno, lo primero de todo quiero que me cuentes de tu viaje a Zambia.
Patito.- Con mucho gusto.
Ardilla.- Dime antes que nada como hiciste el viaje, por si algún día me decido a ir.
Patito.- Te cuento. Salimos de Vigo en autobús hacia Oporto, un jueves, a las cuatro de la tarde, para desde ahí, en avión, trasladarnos a Madrid.
Ardilla.- ¿No hay vuelo desde Vigo a Madrid?
Patito.- Si hay, y bastantes, a diario, Pero la manera más, rápida, cómoda y barata, para enlazar el vuelo a Johanesburgo, era por Oporto.
Ardilla.- Comprendo. O sea que desde Madrid te fuiste en avión a Johanesburgo.
Patito.- Eso es, y de ahí a Ndola, a donde llegamos a las cinco, hora local, en viernes. Tenemos una hora de diferencia con Zambia.
Ardilla.- Perdona mi ignorancia, ¿que es Ndola?
Patito.- Ndola es la segunda ciudad más importante de Zambia, con cuatrocientos mil habitantes. Su aeropuerto es diminuto, pero la pista es enorme. Tanto que como el avión era muy pequeño, aterrizó sin usar los retropropulsores, por ahorrar combustible, así que nos recorrimos toda la pista con la frenada.
Ardilla.- Qué bárbaro. ¿Y no tuviste miedo Patito?
Patito.- La verdad es que no me acordé de eso, porque estuva grabando con mi cámara.
Ardilla.- ¡Qué lindo! Espero que me dejes verlo.
Patito.- Tuvimos que pagar cincuenta dólares cada uno para entrar en el país. Allá fuera ya veía a José Manuel, el misionero, que nos esperaba acompañado de una linda joven.
Ardilla.- ¿Muy linda?
Patito.- Una verdadera belleza.
Ardilla.- Vaya.



Patito.- Se trataba de Virginia, una de las becadas por la Fundación. Gracias a la beca, había obtenido su título de maestra y ahora ejercía en Ndola.
Ardilla.- Eso de las becas, parece algo muy bueno, ¿no?
Patito.- Así, es, y si la beca es para una chica, mucho mejor aún.Ardilla.- ¿Y por qué razón?Patito.- Si una familia puede costear los estudios de alguno de los hijos, elegirá siempre un varón. Las chicas apenas tienen posibilidades para estudiar. Y si no lo hacen, estarán, más o menos, obligadas a casarse pronto y tener familia, con lo que su futuro estará sujeto a una vida, muy pobre, en un ámbito rural.
Ardilla.- Bueno, entonces aún me parece mucho mejor el tema de las becas. Me alegro que Virginia y todas las otras becadas tengan ahora mejores oportunidades en sus vidas.
Patito.- No solo eso, es que además, si deciden tener familia, sus hijos recibirán una educación con principios de igualdad de oportunidades para ambos géneros.
Ardilla.- Y dime patito, ¿cuántas niñas se han beneficiado con las becas de Lusekelo? ¿Cuánto cuestan sus estudios?
Patito.- La Fundación destina 7.000 euros para becas cada año. Una beca cuesta aproximadamente 300 euros al año. Con este dinero se pagan los estudios, la manutención y la ropa. Digo aproximadamente porque la cotización del euro varía muchísmo. Y el coste tambien varía dependiendo de los estudios que realicen. El número de becados es de 20 más o menos por año. Los estudios duran dos años.
Ardilla.- ¡Carambolas! Si convenzo a cinco amigos que aporten cada uno 5 euros al mes, sería una becas, y si convenzo a 10, dos.
Patito.- Y si cada uno de los que tu convences, convence a otros tantos, imaginate...
Ardilla.- ¡Super guay! ¡Cuánto se puede hacer con tan poco! Me voy corriendo a buscar a mis colegas y ya te contaré las novedades patito. ¡Hasta prontito! Ya me seguirás contando del viaje que es muy interesante.



Y Ardilla se va corriendo, sin darle un beso a Patito, que se queda mirándola embelesado y divertido a la vez. En cuanto la perdió de vista se zambulló en el agua.