sábado, 29 de agosto de 2009

De regreso

Patito está tumbado sobre la hierba mirando el cielo, ni le apetece nadar en el estanque, está sin hacer nada pancita para arriba y en eso llega gritando como una loca Ardilla.
Ardilla.- ¡Patito Patito!
Y Patito del susto sale disparado y se zambulle en el agua.
Ardilla.- Patito, soy yo, he vuelto.
Patito asoma su cabeza brillando con las gotas de agua
Patito.- Caramba, estoy soñando. Que lindo, sueño con Ardilla, la veo, como si estuviera aqui mismo
Ardilla.- Patito, que no es un sueño, que soy yo de verdad.
Patito.- No, no, eres un sueño.
Ardilla.- No soy un sueño, soy real. ¿Quieres que pellizque?
Patito.- No, no, eso duele.
Ardilla.- entonces sal del agua y te doy abrazo.
Patito sale del agua y se dan un gran abrazo.
Patito.- ¡Es verdad, has vuelto!
Y Patito da una voltereta en el aire. Ardilla está tan emocionada que llora y rie al mismo tiempo.
Patito.- ¿Sabes? Me gustas más que una mazorca.
Ardilla.- Y tu a mi, más que una avellana.
Patito le da un ala a Ardilla, y así, juntos, sentados a la orilla del estanque ven como se oculta el sol.

viernes, 21 de agosto de 2009

Despedida

Ardilla llama ugentemente a Patito.

Ardilla.- Patito, tengo que decirte algo importante.
Patito.- Caramba Ardilla, te has puesto muy seria.
Ardilla.- Es que es muy serio lo que tengo que decirte.
Patito.- Está bien, pongo toda mi atención. Dime.
Ardilla.- Ante todo quiero que sepas que estuve muy a gusto contigo todo este tiempo.
Patito.- Yo tambien lo estuve contigo, has sido una compañía excelente.
Ardilla.- Por eso mismo, me duele más lo que tengo que decirte.
Patito.- Caramba, me estoy poniendo muy nervioso.
Ardilla.- Lo que tengo que decirte Patito es... que me voy.

Ardilla no puede seguir, parece muy emocionada.

Patito.- ¿Qué te vas? ¿Cómo que te vas?
Ardilla.- Me voy Patito, no me lo hagas más dificil, dame un abrazo.

Ardilla y Patito se abrazan. Luego, Ardilla se va corriendo y Patito la sigue con la mirada, desolado.

domingo, 8 de febrero de 2009

Diálogos en camino - DIA III

Patito y Ardilla salen de su refugio en el árbol. Ya no llueve. Unas nubes blancas dibujan preciosas figuras en el cielo azul. El sol lanza sus rayos a través de las nubes arrancando chispitas de las hojas de los árboles.


Patito.- ¡Que linda estás ardilla! Alimentada y seca, se te ve reluciente despues de la mojadura. Yo tengo muchas ganas de caminar .
Ardilla.- Todavia debo desperezarme un rato antes de emprender la marcha, Patito. Es un lindo día y parece que hoy no tendremos lluvia.
Patito.- Bueno, ya se que no te gusta mucho la lluvia, pero a mi el agua, ¿que quieres?, me encanta.
Ardilla.- Cierto, cierto, los patitos viven en el agua.
Patito.- Es verdad, en tierra firme soy mas torpe.
Ardilla.- Yo creo que lo haces muy bien, así que sigamos caminando y conversando.
Patito.- Te gusta mucho hablar, ¿eh? Comer y hablar lo que más.
Ardilla.- No menciones la palabra comida que se me abre el apetito.
Patito.- Pues ahora vamos a caminar un ratito sin comer; con la charla tan animada que tenemos siempre te olvidas de la tripa.
Ardilla.- Anda, dale, conversemos más sobre la Fundación Lusekelo-Alegría y de nuestros planes para ayudarlos.
Patito.- Te noto muy interesada con el tema Ardi. Eso habla mucho de tu buen corazón. ¿Que te preocupa?
Ardilla.- Me preocupa que las madres tengan suficente comida para sus hijos y así crezcan sanos y fuertes. Sonreirán con más ganas, ¿no crees?
Patito.- Así es. Desgraciadamente son muy pocos los que se preocupan de tantos hambrientos
Ardilla.- ¿No crees que puede ser por desconocimiento? Por eso te decía de iniciar una campaña, así más personas se enteran y colaboran.
Patito.- ¿Sabes? Creo que las dos cosas son importantes: colaborar e informar. Luego que cada uno haga como decida.
Ardilla.- Si, estamos de acuerdo. Entonces ¿por dónde empezamos?
Patito.- Vamos a ver. El cauce es la Fundación Lusekelo. De lo que se trata es saber como se puede colaborar.
Ardilla.- Claro, así nos sumamos al grupo que ya está haciendo algo por la gente de Kasempa. ¿Será que tú sabes?
Patito.- Yo me entero de todo, Ardi. Los patos, como podemos volar, nos entereramos de muchas cosas. Mira, en la Fundación siempre están con actividades culturales, con ese doble objetivo, informar y obtener fondos. Ahora están precisamente con una función de teatro.
Ardilla.- ¿Una función de teatro? Eso suena divertido. ¿Podremos ir a verla? ¿De que se trata?
Patito.- Ya sabía yo que te iba a gustar. Es teatro para niños y la obra se titula "Blanconieves y las 7 Anitas".
Ardilla.- ¿Dónde, dónde?
Patito.- En la ciudad de Vigo, el viernes, 13 de febrero, a las 20,00 horas, en el Cine Salesianos de la calle Venezuela.
Ardilla.- Oye, oye, ese título me suena...
Patito.- ¿Qué te suena? Ya se, tu estás pensando en "Blancanieves y los Siete Enanitos", pero fijate que este es "Blanconieves y las 7 Anitas" ¿ves la diferencia?
Ardilla.- Pues si, tienes razón es diferente y es parecido. Cuentame algo de la obra, así le podré contar a mis amigos y animarlos a verla.
Patito.- Mira, aquí hay un chico, donde era una chica y en lugar de enanitos, hay Anitas. Te cuento: esta obrita de teatro, la escribió Jesús, a quien tu y yo conocemos tan bien. Es la historia de Rodolfo, un príncipe que habla en verso, a quien su primo Estanislao quiere quitar del medio para casarse con Violeta, una princesa que conoció a Rodolfo cuando eran niños. No es que Estanislao desee la muerte de Rodolfo, no, no. No es tan malo. Solo quiere quitarlo de la circulación durante un tiempo. Bueno, de resultas de las intrigas de Estanislado, Rodolfo acaba perdiendo la memoria y se queda en casa de las Anitas, que son siete hermanas que viven en el bosque, porque allí lo llevaron los gnomos. Las Anitas lo acogen como un hermano y él hace las tareas del hogar. ¿Te das cuenta? Un principe haciendo la colada, barriendo y cocinando. Eso si es una revolución y no un fórmula 1.
Ardilla.- ¿Y viven en el bosque? ¿Y no hay ardillas en el cuento?
Patito.- En este cuento no; es que las ardillas sois tan tímidas. Yo es la primera vez que hablo con una y mira que llevo tiempo queriendo hablar con alguna, porque os veo tan lindas y graciosas; pero en cuanto me acerco os echais a correr como... como... como una ardilla.
Ardilla.- ¡Ay patito, que gracioso eres! ¡Pues claro que corremos como ardillas! ¡Imagínate, si corremos como patitos, nos cazan enseguida!
Patito.- Si, Ardi, pero es que nosotros no corremos, volamos. Bueno, pues ya no te digo más de la obra, aunque te aseguro que tiene una sorpresa muy bonita al final.
Ardilla.- ¿Una sorpresa? ¡Con lo que me gustan a mis las sorpresas!
Patito.- Se pide un donativo de 5 euros a los mayores y 3 a los niños.
Ardilla.- ¿Y será que podemos ir a ver la obra? ¡Me encantaría ir!
Patito.- Por supuesto. Ten la seguridad que el viernes, 13 de febrero, a las 20:00, estaremos en Vigo.
Ardilla.- ¿Tu crees que caminando llegaremos a tiempo al teatro?
Patito.- Pues claro, Ardi, llegaremos a todas partes; Te informo, además, que en el hall del cine te dan toda la información que desees sobre la fundación y te facilitan un formulario para colaborar económicamente. También puedes comprar chubasqueros, camisetas, boligrafos que hacen pompas, lápices con vaquita o jirafa y hasta un libro de cuentos.
Ardilla.- ¿Un libro de cuentos?
Patito.- Si, un libro con un cuento kaonde que publicó la Fundación.
Ardilla.- ¿Kaonde? Que palabra más extraña!
Patito.- Kaonde es la lengua nativa que hablan en Kasempa, una lengua muy linda. Yo se alguna palabra. Te voy a decir una muy sonora: bangabanga
Ardilla.- ¡Bangabanga! ¡Qué gracioso! ¿Y que quiere decir?
Patito.- Estrella.
Ardilla.- ¡Qué lindo! Patito, contigo si se aprenden cosas nuevas.
Patito.- ¿Y sabes cómo se dice mamá en kaonde?
Ardilla.- ¿Cómo, cómo?
Patito.- Mama. ¿Te das cuenta? ¡Igual que nosotros! Y para decir madre le añaden un prefijo y ya esta: bamama
Ardilla.- Que facil se ve.
Patito.- Papá es tata; para decir Padre Dios, dicen Batata.
Ardilla.- Me gusta el kaonde.
Patito.- ¿Sabes Ardi?, da gusto contarte cosas.
Ardilla.- Entonces Lusekelo tambien es una palabra kaonde?
Patito.- Justo. Eres lista como una ardilla. Lusekelo significa alegría.
Ardilla.- ¡Ay patito! Me divierto mucho contigo y me encanta que me cuentes cosas, aprendo tanto.
Patito.- Pues a mi me entusiasma contarte las cosas. Me miras con esos ojitos de almendra garrapiñada, y ya solo por eso, merece la pena darle al pico.
Ardilla.- Mira patito, te propongo algo. Alli hay un lindo sitio para descansar, mientras tu te bañas en el rio, yo buscaré unos piñones para comer, ¿te parece?
Patito.- Me parece Ardi, pero antes dejame decirte algo.
Ardilla.- Soy toda oídos, Patito.
Patito.- Lo que quiero decirte es que eres una linda ardilla, con un corazón de oro, que siempre te preocupas de los que menos tienen y hasta te olvidas de comer por ellos, por eso y porque me apetece, quiero darte un premio.
Ardilla.- ¡Yupi! ¡Un premio! ¿Qué será esta vez patito?
Patito.- Mi premio es un abrazo de patito, con plumas de seda y besitos de agua cristalina.
Ardilla.- Eso suena delicioso, Patito. Tus palabras son tan dulces y soleadas, es tan fácil caminar a tu lado escuchándote, el tiempo se desliza tan ligero y atractivo.
Patito.- Y tú eres... tú eres una bangabanga.
Ardilla.- ¡Llena de Lusekelo!
Patito.- Rebosante.


Y dicho esto se tiró al agua haciendo la bomba e infinidad de gotas diminutas salpicaron a la ardilla que las sintió como besos de patito.

martes, 3 de febrero de 2009

Premio dardo



Recibimos este premio dardo de manos de Mariam Gardi, cuando nuestro blog todavía es un bebé que aun no sabe caminar. Agradecemos este empujoncito para crecer. Es un honor recibirlo de alguien que transmite los sentimientos con ese don que Dios puso en el corazón de cada persona, para distinguir la belleza.

Si se desea distinguir a otros Bloggers por esos mismos méritos deberán seguirse estas sencillas bases:
1- Seleccionar a cinco o màs Bloggers
2- Poner el enlace en nuestro Blog de quién nos concedió el premio.

Ahora tengo que pasar el premio:

A El Desván de la memoria por su formidable calidad literaria

http://desvaneros.blogspot.com/

A Mercedes Martín Alfaya, por entrañable calidad humana, literaria y poética en

http://mercedesmartinalfaya.blogspot.com/

A Teresa Cameselle, por su afectuosa humanidad y calidad literaria en

http://teresacameselle.blogspot.com/

A Felisa Moreno por su dulce sonrisa literariá en

http://felisamorenoortega.blogspot.com/

A Dorotea por su creatividad y búsqueda incansable

http://doroteafuldebenke.blogspot.com/

A Carmen Andújar por su bondadosa calidad artística y humana en

http://carmenandujarzorrilla.blogspot.com/

A Juan Manuel Rodriguez de Sousa por su delicada calidad poética en

http://sinopsisdelarte.blogspot.com/

A Celia por su simpatía teatral y calidad humana en

http://celiaalvarezfresno.blogspot.com/

domingo, 25 de enero de 2009

La historia del cuadro

Querida Gabi: Te contaré la historia de ese cuadro que es muy hermosa.
Si te fijas, un poco más abajo está el diario de un viaje a Zambia, concretamente a Kasempa. Kasempa es un distrito rural al norte del país, donde vive un misionero amigo de Jesús, en la misión St. Andrews Parrish. No voy a contarte la historia de ese viaje, porque ya te digo que está aquí mismo. Pero si te cuento la historia del cuadro.
Al otro lado de la carretera, justo frente a la misión, hay un camino, o carretera, como dicen allí. Porque allí una carretera enseguida se hace, pasando una pala y luego apisonadora, ya está. Luego llegan las lluvias y ya se fabrican los baches espontáneamente.
Esa carretera conduce al montículo que se ve a la izquierda, una pequeñez para nuestros país, pero allí, que todo es llano, resulta un mirador estupendo. Un poco más adelante, pasado el monte, está la cárcel. Siempre llena, desgraciadamente, de cazadores furtivos, que se arriesgan para dar de comer a la familia. Si te agarran, te encierran y no le comunican a nadie donde estas. La familia había dado por desaparecido a uno y llevaba dos años encerrado.
Esta parte de Zambia está habitada por los kaonde, una tribu pacífica que huía de las guerras. Hace unos trescientos años, tuvieron que luchar contra otra tribu muy poderosa y guerrera que los quiso echar de esta tierra y ganaron la batalla, que tuvo lugar precisamente ahí, al pie de ese monte.
Es por eso que a Jesús le gustó pintarlo. Y no pintó uno, sino dos. Es la historia de un pueblo pacifico que solo participo en una batalla y ahí se ganó la libertas, para vivir en esta tierra. Y es de verdad un pueblo pacífico porque siempre sonríen y quien sonríe no pelea.

martes, 20 de enero de 2009

Diálogos en camino - DIA I


Patito.-: Hola Ardilla, ¿descansaste bien?
Ardilla.-: Hola Patito, ¡buenos días! Si, gracias descansé bien. ¡Estaba muy cansada! Espero que el camino de hoy sea mejor que el de ayer y sobre todo que podamos conseguir algo de comida
Patito.-: Eso nunca se sabe, lo de la comida no es fácil y tú no piensas más que en comer. Hay que confiar en la Providencia. Me parece estupendo que estés bien descansada porque... voy a proponerte algo
Ardilla.-: A ver patito, cuenta, soy toda oídos
Patito.-: Te iba a proponer conversar mientras caminamos, ¿que te parece?
Ardilla.-: Excelente, ¡conversemos! Eso nos hará más ligero el viaje
Patito.-: Y más entretenido. Cada día podemos hablar de algo diferente. Te veo muy animada
Ardilla.-: ¿Cuántos días crees que tendremos aun que caminar?
Patito.-: Uf, mejor ni los contamos, pero más de cien
Ardilla.-: ¡Si, mejor ni los cuento que me canso!
Patito.-: Cómo te mueves, ¿te gusta bailar?
Ardilla.-: ¡Me encanta! Hay que estar alegres y en forma para poder caminar, ¿no crees?
Patito.-: Si, si. Además de hablar podríamos bailar cada día a un ritmo diferente. ¿Te imaginas?, caminar, hablando y bailando.
Ardilla.-: Me parece excelente idea patito, ¡así los días se harán más cortos!
Patito.-: Eso me recuerda a Baloo... "busca lo más vital, no mas... “¿tu conoces a Baloo?
Ardilla.-: ¡Claro que conozco a Baloo! Un oso encantador que cantaba y bailaba todo el día.
Patito.-: Somos muy amigos. Que grandes juergas nos corrimos... que tiempos aquellos...
Ardilla.-: Patito, ¿tú has estado en grandes juergas? ¿Y que pasó contigo? ¿Por qué traes esa cara tan triste?
Patito.-: Bueno, esa es una historia que espero contarte algún día, aunque no estoy triste. Es mi cara. Este pico tan grande que me da un aire melancólico.
Ardilla.-: Hummm.. No quedo muy convencida pero está bien, ya me contarás en algún momento. Mira ahora que lindo se pone el día, escucha los sonidos de la naturaleza, mira las mariposas: se despiertan y llenan de colores nuestro camino.
Patito.-: Si, si, tienes razón... ya es hora de caminar, vamos. ¿De que podemos hablar?
Ardilla.-: De cualquier cosa, pero vamos, vamos, que el camino es largo y tendremos que llegar a algún sitio más agradable que este, ¿no?
Patito.-: ¿Sabes que te digo? Que el camino ya es más agradable contigo a mi lado
Ardilla.-: Patito, lo que pasa es que uno siempre debe estar acompañado, la vida es más linda.
Patito.-: Si, si a mí me gusta estar acompañado.
Ardilla.-: ¿No te aguijonea la curiosidad por lo que encontraremos en el camino?
Patito.-: No, porque yo sé lo que encontraremos.
Ardilla.-: ¿Ya viniste por este camino?
Patito.-: No, no, es la primera vez, pero siempre lo se. Es fácil.
Ardilla.-: ¿Ah sí? ¿Y como lo sabes? Cuéntame.
Patito.-: Mira que fácil. Allí hay exactamente y justamente lo que hay, ni más ni menos.
Ardilla.-: Patito, ¿y que es eso?
Patito.-: Pones cara rara, no te convence.
Ardilla.-: No me convences para nada, me hablas en difícil.
Patito.-: A ver cómo te lo explico. Mira, ya anduvimos un trecho.
Ardilla.-: Tienes que decírmelo en lenguaje de ardilla. ¿Quieres aprenderlo?
Patito.-: Si, quiero. Me gusta aprender.
Ardilla.-: Es fácil, patito. Primero tienes que sonreír, luego frotas las alas, mueves la colita y abres y cierras los ojos muy rápido.
Patito.-: Pero si no me dejas decirlas. ¿Tú viste lo que anduvimos?
Ardilla.-: Sí, un buen trecho y ya tengo hambre.
Patito.-: Siempre tienes hambre, eres una tragona. ¿Que ves aquí?
Ardilla.-: Que el camino sigue, parece que nunca fuera a terminar
Patito.-: Te pregunto qué es lo que ves aquí.
Ardilla.-: No se que veo, ¿que veo? ¡Todo está igual que antes!
Patito.-: ¿No ves estas piedras, la hierba, esas flores, el seto, las zarzas, el canal de riego, los castaños?
Ardilla.-: Esos me gustan, vamos por unas castañas.
Patito.-: Tendrás que esperar a que pase el verano, no hay castañas ahora. Menos mal yo metí avellanas en la mochila. Toma.
Ardilla.-: ¡Ñam, ñam! Esto es lo que me hacía falta para seguir. Patito, ¿y tú que comes?
Patito.-: Primero te digo lo que te iba a decir y luego vamos a comer. Como se nota que eres una ardilla inquieta.
Ardilla.-: Sigamos caminando y conversando entonces. Ahora ya comí y puedo escucharte
Patito.-: Te hablaba de las cosas que ves aquí.
Ardilla.-: Me gustaría que tú también comieras un poquito.
Patito.-: Mucha gente se pasa la vida preguntándose que hay más allá, o lamentando lo que se dejaron atrás.
Ardilla.-: ¿Y que hay con eso?
Patito.-: Que no se dan cuenta de lo que tienen delante, no lo ven. Y es lo único que podemos ver, porque un poco más allá, y ya no lo veremos.
Ardilla.-: ¿Será por eso que no encuentran lo que buscan?
Patito.-: Si, por eso.
Ardilla.-: Que interesante patito, me gusta esa reflexión.
Patito.-: Se pierden el hoy por escudriñar el mañana.
Ardilla.-: O por recordar el pasado.
Patito.- Ahora si podemos comer, ¿me acompañas?
Ardilla.-: A comer siempre te acompañaré, patito. Quiero ver qué comes.
Patito.-: Pues ven, aunque no creo que solo para ver.
(Y el Patito sonrió por primera vez.)
Ardilla.-: Tú lo sabes todo, ¿eh patito?

viernes, 16 de enero de 2009

Un encuentro milagroso

Caminaba silencioso y con la cabeza gacha, por lugares apartados y solitarios, procurando no encontrarme con nadie, cansado de recibir desaires o indiferencia. El camino discurría árido, pedregoso, con árboles secos a un lado y al otro, helechos amarillos bajo un cielo desapacible. Y de pronto la vi: ¡una ardilla! Chiquita, redondita, preciosa que me miraba atentamente, entre asustada y anhelante. Llevaba una nuez entre mis plumas. Se había quedado allí olvidada, no se porque. Se la ofrecí, alargando muy despacio mi ala. Me miró extrañada. Con un movimiento rapidísimo se hizo con la nuez, enseguida la abrió y se puso a comerla, con un ansia: tenía hambre. Luego me miró tan dulcemente. Me dispuse a seguir caminando, pero la ardilla se vino detrás. Y aquí la tengo ahora, conmigo. Espero que no os importe. Es tan chiquita, tan mimosa. Es un poco loca y alborotada, revoltosa, pero muy alegre. Me vendrá bien. Estoy seguro que este lugar será mucho mas divertido con ella. Es una buena sociedad ¿no os parece? ¿No creéis que es un encuentro milagroso?

martes, 13 de enero de 2009

Hoy, miércoles

Yo estaba prisionero pero abrí la ventana y enseguida me llegó el aliento, las voces de ánimo, la mano extendida para comunicarme el calor de la esperanza.
Ayer publiqué en una revista digital en la que participo, un artículo en el que hablaba de un amigo. Era una forma concreta para hablar de la amistad. No puse su nombre, ni describí sus facciones. Y lo primero que vi hoy, fue su comentario. El se había reconocido y sentí la ternura de su abrazo a través de las palabras. Más tarde leí los comentarios a lo que escribí aquí. Y no fueron simplemente comentarios, fueron abrazos, abrazos intensos, de esos que se fabrican solo para los amigos, o para los amantes. Y me sentí amado.
Entonces recordé los versos de Unamuno:
“Solo el esclavo canta libertad,
El libre, el verdaderamente libre,
Canta amor”.
Y yo voy a intentar abrir los labios para cantar.

Jesús

Hoy, martes

Hoy es martes. Un dia luminoso, frio, pero lleno de luz y sin embargo me siento prisionero. No hay rejas, solo ventanas por donde entra el sol. Estoy en zapatillas preso de mis sentimientos. Sin rumbo. Quiero salir de esta cárcel y no lo hago. "Tengo que terminar algunas cosas", me digo. Y me acuerdo de Penélope y me entra una angustia que aprieta mi garganta y el ánimo se retuerce como los hilos de una cuerda.