domingo, 25 de enero de 2009

La historia del cuadro

Querida Gabi: Te contaré la historia de ese cuadro que es muy hermosa.
Si te fijas, un poco más abajo está el diario de un viaje a Zambia, concretamente a Kasempa. Kasempa es un distrito rural al norte del país, donde vive un misionero amigo de Jesús, en la misión St. Andrews Parrish. No voy a contarte la historia de ese viaje, porque ya te digo que está aquí mismo. Pero si te cuento la historia del cuadro.
Al otro lado de la carretera, justo frente a la misión, hay un camino, o carretera, como dicen allí. Porque allí una carretera enseguida se hace, pasando una pala y luego apisonadora, ya está. Luego llegan las lluvias y ya se fabrican los baches espontáneamente.
Esa carretera conduce al montículo que se ve a la izquierda, una pequeñez para nuestros país, pero allí, que todo es llano, resulta un mirador estupendo. Un poco más adelante, pasado el monte, está la cárcel. Siempre llena, desgraciadamente, de cazadores furtivos, que se arriesgan para dar de comer a la familia. Si te agarran, te encierran y no le comunican a nadie donde estas. La familia había dado por desaparecido a uno y llevaba dos años encerrado.
Esta parte de Zambia está habitada por los kaonde, una tribu pacífica que huía de las guerras. Hace unos trescientos años, tuvieron que luchar contra otra tribu muy poderosa y guerrera que los quiso echar de esta tierra y ganaron la batalla, que tuvo lugar precisamente ahí, al pie de ese monte.
Es por eso que a Jesús le gustó pintarlo. Y no pintó uno, sino dos. Es la historia de un pueblo pacifico que solo participo en una batalla y ahí se ganó la libertas, para vivir en esta tierra. Y es de verdad un pueblo pacífico porque siempre sonríen y quien sonríe no pelea.

7 comentarios:

Mercedes dijo...

Preciosa historia sobre un camino que construído en cualquier parte. Ya ves, lo único que se necesita es querer abrir senderos.
Tu pintura es una pasada. Enhorabuena, Jesús.
Estos diálogos vuestros me parecen deliciosos.

Jesús dijo...

Lo delicioso es tener lectores como tu Merce.

Carmen Andújar dijo...

Es maravilloso intentar inmortalizar una vivencia como ésta, un paisaje con sus habitantes y la vida que surge en él.
Un abrazo

MarianGardi dijo...

Bello relato, me gusta tu estilo escribiendo y siendo y marchando!!
Un beso Jesusito

Jesús dijo...

Carmen, cada uno de los cuadros que pinto es una vivencia, por eso justamente lo hago, igual que cuando escribo, intento manifestar mis sentimientos. Es tan agradable encontrar personas como tu que lo encuentran maravilloso.

Jesús dijo...

Marian, sonrisas y palabras como las tuyas alimentan la autoestima y animan a seguir.
Un abrazo.

MarianGardi dijo...

Jesus tienes un premio en mi blog para ti, pasa a recogerlo cuando puedas.
Besos